Los mitos y leyendas han existido desde siempre y afectan a todos los ámbitos de la vida social, la economía, la política e, incluso, la historia.

Los refrescos, como la mayoría de los productos que gozan de una gran popularidad, son víctimas de rumores maliciosos que pretenden perjudicar su imagen. Sin embargo, el riguroso control alimentario al que son sometidos basta para desmentir estos mitos y para situar a las bebidas refrescantes como una alternativa agradable y placentera para saciar la sed de forma saludable.

El gas: la burbuja no tiene calorías

La realidad

El anhídrido carbónico es un gas que producimos todos los seres humanos al respirar. Este gas es inocuo y de él no se extrae energía, es decir, no aporta ninguna caloría. En el caso de las bebidas carbonatadas, la función del gas es simplemente de gusto y vivacidad en la bebida.

El anhídrido carbónico aporta a las bebidas con gas su característica efervescencia y contribuye a mantener sus propiedades en las condiciones más adecuadas:

  • Actúa como conservante y antioxidante
  • Hace posible la presurización del producto
  • Intensifica el sabor, el aroma, da acidez, etc.

Para el consumidor es simplemente una cuestión de gusto, por lo que, para quien lo prefiera, existe una gran diversidad de refrescos sin gas. De hecho, actualmente, estas bebidas alcanzan el 15% de la producción del total de bebidas refrescantes

El mito

Uno de los mitos que circulan en torno a las bebidas refrescantes con gas es que engordan. Esta afirmación no tiene fundamento alguno, ya que del anhídrido carbónico no se puede extraer ninguna energía, es decir, ninguna caloría. Por el contrario, algunas personas consideran que la ligera sensación de saciedad que proporciona el gas les ayuda a controlar la cantidad de alimentos que ingieren.

Aditivos: ingredientes seguros

La realidad

Como tantos otros alimentos y bebidas, los refrescos incorporan en su composición aditivos autorizados por la legislación alimentaria en dosis específicamente permitidas. Los aditivos que se emplean en alimentación son los ingredientes que más rigurosamente se controlan. Cumplen una función esencial, ya que se añaden a los alimentos para que éstos mantengan sus cualidades.

Las autoridades europeas, a través de los comités científicos correspondientes, evalúan periódicamente los avances tecnológicos y científicos en relación con los mismos y determinan la ingesta total que puede realizar un consumidor europeo en su dieta. Esta legislación, que especifica qué aditivo puede emplearse en cada producto alimenticio y en qué cantidad máxima, se actualiza convenientemente para adaptarse a todos los cambios.

El mito

En algunas ocasiones se ha cuestionado la seguridad de algunos aditivos alimentarios. En algún caso, estos bulos han llegado a tener una difusión considerable, por lo que incluso las autoridades sanitarias se han visto obligadas a intervenir.

Las calorías no son significativas

La realidad

Los refrescos se integran perfectamente en el contexto de una alimentación equilibrada y variada. Según distintos estudios, en España, del total de calorías diarias ingeridas las procedentes de las bebidas refrescantes suponen únicamente en torno a un 1%.

El aporte energético depende del tipo de refresco. De esta forma cada consumidor puede elegir el que mejor se adapta a sus gustos y estilo de vida. En el mercado podemos encontrar refrescos que aportan menos 1 caloría y, en cualquier caso, ninguno de los tradicionales refrescos con azúcar (por ejemplo de cola o de sabores cítricos) supera las 40-50 calorías por 100 ml.

El mito

Existe un dicho popular que afirma que “todo lo bueno engorda”. A los refrescos en ocasiones se les ha acusado de contener muchas calorías aunque, en realidad, cualquiera de las tradicionales bebidas con azúcar tiene alrededor de 40 calorías por 100 mililitros. Esto esta relacionado con el hecho de que, igualmente, se cree que el azúcar engorda más que otros nutrientes, a pesar de que es la principal fuente de energía del cerebro y sólo aporta 4 calorías por gramo. Como referencia comparativa, las grasas aportan 9 y el alcohol 7 calorías, muchas más que las 4 del azúcar.

Además, existe gran cantidad de refrescos light, de distintos sabores, para todos aquellos que tengan un especial interés por cuidar la línea.

Los refrescos, auténticos light

La realidad

La industria de las bebidas refrescantes ha conseguido productos auténticamente light, de distintos y agradables sabores. En la actualidad, el 25% de los refrescos fabricados en España son light. Su éxito y popularidad radica en que se ha conseguido producir una gran variedad bebidas de gran calidad, buen sabor y sin apenas calorías, ya que algunas tienen 0 y, en cualquier caso, todas ellas están por debajo de las 7 calorías por 100 ml.

El mito

Existe la creencia de que los alimentos y bebidas light, en muchas ocasiones, siguen teniendo bastantes calorías. Esto se debe al hecho de que, con sólo reducir un 30% de su contenido energético original, un producto se considera light. Sin embargo, las bebidas refrescantes light constituyen un caso excepcional ya que en ellas se sustituye totalmente el azúcar por otros edulcorantes, lo que permite reducir las calorías en casi el 100%.