Europa

En España, a diferencia de otros países europeos o de Estados Unidos, las bebidas refrescantes forman parte de las actividades de ocio. Esta tendencia al consumo social se ve favorecida por las buenas condiciones climáticas y por unos arraigados hábitos de ocio en compañía.

En cuanto a los gustos, en los países mediterráneos se prefieren los refrescos con gas y, en general, los más tradicionales pero, cada vez más, se busca probar nuevos sabores. De igual modo, se opta por los sabores intensos, con apariencias y colores vistosos. También, gustan los sabores dulces. Por su parte, en los países del norte de Europa valoran más las características funcionales de los productos.

Otros países

Los estadounidenses y japoneses son los más innovadores a la hora de probar nuevos refrescos, por lo que se lanzan productos fugaces o que buscan sorprender y que se renuevan a menudo.

Estados Unidos cuenta con un mercado muy dinámico. El hecho de que la población norteamericana supere los 220 millones de habitantes con una gran diversidad cultural y racial, hace que exista una enorme variedad de productos, muchos de los cuales tienen nichos de mercado de pequeño volumen, orientados a minorías étnicas o a necesidades muy específicas de población. Así, por ejemplo, se lanzan productos con motivo de festividades, como refrescos de sabor a guisante y pavo con motivo de la fiesta de Acción de Gracias, refrescos de color azul para la búsqueda de un Papá Noel alternativo, o con sabor y aroma a mazapán en Navidad.

Los lanzamientos que buscan sorprender al consumidor también se dan en otros países. En Japón, por ejemplo, tienen cabida las bebidas refrescantes que incluyen vinagre en su composición, en México refrescos con sabor a chile, y en la India con toques picantes.