En ocasiones un rumor sin fundamento comienza a difundirse hasta que alcanza la categoría de “leyenda urbana”. Estas leyendas son falsas y suelen hacer referencia a productos de consumo habitual y que resultan populares entre la población, generando alarma entre sus consumidores y buscando desprestigiar su imagen.

En la actualidad, la diversidad de canales de comunicación contribuye a propagar y aumentar estos bulos. Así, por ejemplo, aún hoy pueden encontrarse en Internet referencias que afirman que el subsuelo de Nueva York está plagado de caimanes que viven en sus alcantarillas.

A lo largo de sus más de 200 años de historia, las bebidas refrescantes han sido objeto de varias de estas leyendas, que carecen de todo fundamento. Una de las más difundidas hace referencia a que con una bebida de cola se puede eliminar la herrumbre de un tornillo. Basta hacer la prueba para comprobar que esto es falso.

Cuando estas historias hacen referencia a alimentos, a veces son contestadas por la Administración, especialmente cuando cuestionan la seguridad de los productos. De hecho, la difusión de estos datos se contradice con los principios de actuación de las autoridades sanitarias en materia de seguridad alimentaria ya que, si fueran veraces, los refrescos y otros muchos alimentos o bebidas tendrían prohibida su comercialización.

El fenómeno es tal que, de igual modo que aparecen las “leyendas urbanas” surgen algunas páginas web nacionales e internacionales que se dedican, de manera totalmente independiente, a desmentirlas.