Publicado el 28 julio de 2017 a las 14:44

 

Durante el verano, los viajes por carretera se hacen más pesados por el calor y el tráfico denso. Junto con la falta de descanso, uno de los factores que más amenaza la seguridad de los conductores en los meses estivales es la deshidratación. ¿Sabías que conducir con una hidratación insuficiente y bajos niveles de glucosa puede provocar las mismas reacciones al volante que cuando se ha ingerido alcohol?

La falta de hidratación adelanta en un 50% la aparición de la fatiga, lo que supone una pérdida importante de la atención en carretera, y la concentración desciende casi un 30%. Un conductor deshidratado debería parar a descansar y beber mucho antes que otro en condiciones normales.  Además, la falta de líquidos provoca una conducción más agresiva y una mayor brusquedad en las maniobras.

Estos son algunos de los datos obtenidos por el RACE mediante un análisis realizado en las instalaciones del Circuito del Jarama. Para conocer los efectos de la falta de hidratación al volante, se realizaron varias pruebas neurológicas en simuladores de conducción.

Los resultados fueron claros: conducir deshidratado aumenta notablemente el riesgo en los viajes. En análisis reveló que uno de cada tres conductores con falta de hidratación y cansancio invadió el carril contrario durante las pruebas. Trasladado a la conducción real, este dato resulta alarmante.

Este verano, si conduces en trayectos largo, ¡para cada dos horas y refréscate!