Cualquier momento del día es bueno para saborear una bebida refrescante. Por la mañana, por la tarde, en el aperitivo, en la comida, en la cena… De naranja, limón, cola, lima-limón, bitter, con azúcar o sin ella… Hay infinitos momentos para tomarlos pero algunos son más adecuados.

  • Naranja: Los refrescos de naranja se asocian inconscientemente con la mañana y la costumbre establecida del consumo de bebidas derivadas de esta fruta en la primera mitad del día. Además, dado el dulzor predominante en estos productos y una acidez cítrica fresca (de mayor o menor intensidad dependiendo de la marca), las bebidas refrescantes de naranja ofrecen una buena dosis de hidratación y energía.
  • Limón: En el caso de los refrescos de limón el sabor ácido es el predominante. Este dominio de los sabores ácidos, que se perciben en los laterales y en toda la base de la lengua, tiene una repercusión en nuestras sensaciones. Si el dulce sacia, el ácido provoca la salivación. Eso hace que estas bebidas dejen una sensación más fresca en nuestra boca y sean apropiadas como aperitivos. Por eso, aunque siempre son agradables para saciar la sed, el mejor momento para tomarlos es en las horas previas a la comida o la cena.
  • Bitter: Combina ácidos y amargos. El predominio del sabor amargo, se percibe en la parte posterior de la lengua y es muy persistente, por lo que plantea una cierta exigencia a nuestros sentidos. Su color intenso y fuerte amargor lo convierten en una bebida muy propia para acompañar con aperitivos.
  • Tónica: En la tónica, el amargo predomina sin ningún complejo matizado por sutiles notas cítricas y un leve dulzor muy sutil. Es una bebida muy refrescante y apropiada para cualquier hora del día.
  • Té frío: El té frío es una deliciosa manera de refrescarse a cualquier hora. Ofrece un fondo aromático bastante complejo y resulta una excelente opción para saciar la sed de un modo agradable, saludable y delicado. También es una buena opción para quienes quieren optar por una bebida sin gas en un momento dado.
  • Cola: En ellos se da lo ácido y lo dulce sin un predominio claro. Los refrescos de cola se consumen, de hecho, a cualquier hora del día, pero por la intensidad y complejidad, el momento ideal para beberlos es a partir de media mañana, que es cuando nuestra capacidad de percepción se encuentra más despierta. Son ideales para consumir entre horas y al caer la tarde.