Las empresas de bebidas refrescantes tenemos muy claro desde hace años la importancia de proteger el medio ambiente y, como sector, fuimos pioneros a la hora de formular ambiciosos compromisos ambientales entre los cuales está la mejora en el diseño de los envases. En este sentido, hemos ido incorporando con éxito muchos cambios que hacen más eficientes las latas metálicas, botellas de vidrio y de plástico PET, durante todo su ciclo de vida. Y la clave para avanzar en la circularidad ha sido, sin duda, la investigación e innovación.

El proceso para que una innovación sea útil es largo, requiere de numerosas pruebas y de una importante inversión económica. Uno de los retos a los que se enfrentan actualmente nuestras empresas es la búsqueda de materiales más sostenibles. En ese sentido, hemos incrementado el uso de material procedentes del reciclaje en todos nuestros envases aunque, en paralelo, se sigue trabajando en nuevas materias primas tanto para los envases que contienen la bebida, como para los que facilitan su embalaje y distribución.

En el caso del plástico reciclado (rPET), uno de los objetivos es aumentar su porcentaje en las botellas. Para poder usarlo, en nuestro caso, es necesario cumplir las exigencias que marca la autoridad europea de seguridad alimentaria (EFSA) que nos permita obtener material de calidad apto para el consumo alimentario, lo que implica una gran apuesta por la innovación y tecnologías.

A nivel europeo, a través de UNESDA, contamos con las guías “Design for recycling” establecidas por la Plataforma Europea de botellas de PET. También con un Código sobre la reciclabilidad del PET al que están adheridas las empresas españolas del sector, las cuales integran estas directrices en sus procesos de diseño de envases.

Además de botellas de plástico reciclado (rPET), en la actualidad hay importantes prototipos en marcha. Gracias a la tecnología y la colaboración con otras empresas y “startups” se está trabajando en innovaciones que van desde una botella hecha de papel renovable, reciclable y biodegradable, hasta una de plástico procedente de la basura marina.

Igualmente hay que destacar otros importantes avances, como unir el tapón a la botella para que sea más fácil de reciclar, eliminar las anillas de plástico y sustituirlas por material biodegradable o compostable y reducir otros embalajes.

Desde el sector de bebidas refrescantes seguiremos investigando, invirtiendo recursos y promoviendo compromisos voluntarios para aunar desarrollo económico, social y ambiental.