La hidratación es fundamental para la salud y en cualquier época del año. Entre otras cosas, regula el buen funcionamiento de todas las células, favorece el transporte de los nutrientes y de las sustancias orgánicas en el sistema circulatorio, elimina toxinas, mantiene la temperatura corporal, previene el estreñimiento, etc. Por el contrario, la deshidratación provoca cansancio, dolor de cabeza, dificultad de concentración, malestar general, etc.

Los especialistas recomiendan beber entre dos y tres litros de líquido al día. Cuando se realiza una actividad física intensa o en situaciones de calor o humedad estas necesidades se multiplican. Consumir variedad de bebidas ayuda a beber las cantidades necesarias. El sabor de las bebidas también hace más fácil hidratarse.

Además, es necesario beber antes de tener sed, ya que cuanto aparece esta sensación ya existe un cierto grado de deshidratación. De hecho, el cerebro envía esta señal para informar de la pérdida de líquidos.