Hoy se celebra, por primera vez, el Día Mundial de la Seguridad de los Alimentos,  aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado mes de diciembre para promover acciones de prevención, detección y gestión de los riesgos transmitidos por los alimentos, contribuyendo así a la seguridad alimentaria, la salud humana, la prosperidad económica, la agricultura, el acceso a los mercados, el turismo y el desarrollo sostenible.

La seguridad alimentaria también es fundamental para el cumplimento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la celebración de este Día la sitúa en el centro de atención. Se espera ayude a mantener el impulso que generó la Conferencia Internacional sobre Seguridad de los Alimentos (febrero/abril 2019).

Estas reuniones han constituido un hito muy importante, ya que es la primera vez que se unen tres organizaciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial del Comercio (OMC-WTO), para hablar del futuro de la inocuidad alimentaria.

Un tema en el que las tres organizaciones centran sus esfuerzos, ya que aunque todas las personas tienen derecho a una alimentación inocua, nutritiva y suficiente la realidad es que 1 de cada 10 personas en el mundo enferma después de comer alimentos contaminados.

Del campo a la mesa

En el caso de la UE, la política de seguridad alimentaria abarca toda la cadena de producción «del campo a la mesa», con el objetivo de garantizar la seguridad de los alimentos y piensos, la salud y bienestar de animales y plantas y una información clara para el consumidor a través del etiquetado.

Un objetivo muy importante, puesto que la industria alimentaria es el segundo sector económico que representa para la economía europea unos 750.000 millones de euros anuales y da empleo a 48 millones de personas.

 La seguridad alimentaria en las bebidas refrescantes

Uno de los compromisos más importantes para el sector es responder al consumidor con variedad de productos de calidad, por lo que las empresas cuentan con las máximas certificaciones en sus productos y procesos, y aplican garantías sanitarias que van más allá de las exigencias legales.

Las bebidas refrescantes llevan siempre una indicación del lote en su etiquetado, lo que permite la trazabilidad o seguimiento del producto en todas sus etapas. El poder identificar el origen de un alimento y poder seguir su rastro durante toda su vida útil, favorece la seguridad del producto y el poder identificar personas y empresas responsables del suministro.

 

Más información en la web conjunta de la OMS y la FAO sobre el Codex Alimentarius