La nutrición juega un papel fundamental en la vida. Es importante mantener una dieta equilibrada, variada y moderada, así como llevar un estilo de vida saludable y practicar actividad física. Por eso, los especialistas consideran que todos los alimentos y bebidas, consumidos en una proporción adecuada, cumplen un papel en la dieta.

Una alimentación es equilibrada cuando aporta la energía y todos los nutrientes necesarios para que una persona pueda desarrollar sus actividades cotidianas.

Nutrientes

Los nutrientes son una serie de sustancias orgánicas muy distintas entre sí, que se encuentran en diferente proporción en los alimentos. Cada alimento es diferente a otro respecto a los nutrientes que lo constituyen.

En función de la proporción que ocupan en los alimentos, los nutrientes esenciales se clasifican en:

  • Macronutrientes: Son los que ocupan la mayor proporción en los alimentos. Entre ellos encontramos las proteínas, los glúcidos (o hidratos de carbono) y los lípidos (o grasas).
  • Micronutrientes: Están presentes en pequeñísimas proporciones. Entre ellos se encuentran las vitaminas y los minerales. Son imprescindibles para el mantenimiento de la vida, a pesar de que las cantidades que necesitemos se miden en milésimas, o incluso en millonésimas de gramo (elementos traza u oligoelementos).

La cantidad diaria orientativa (CDO) es la que resulta suficiente para cubrir los requerimientos diarios de un nutriente. Según las recomendaciones de las autoridades sanitarias, los hidratos de carbono deberían representar entre el 50 y el 60% de la energía total, las grasas no deben suponer más del 35% (30% si son saturadas), y las proteínas entre un 10 y un 12%.

ALIMENTACIÓN EQUILIBRADA
Hidratos de carbono
A través del azúcar, miel, frutas, vegetales, legumbres, cereales, granos y sus derivados como el pan, la pasta y las harinas.
50-60 % calorías del total
Grasas
Se encuentran, en diferentes cantidades, en lácteos, aceite, huevos, carne, pescado, frutos secos…
30 – 35 %
Proteínas
De origen animal en las carnes, pescados, aves, huevos y productos lácteos en general; de origen vegetal en los frutos secos, la soja, las legumbres, los champiñones y los cereales completos (con germen).
10-12 %

Aporte energético y nivel de actividad

Las necesidades energéticas varían de unas personas a otras según su edad, sexo, peso, actividad física, etc. aunque existen unos valores medios orientativos.

El aporte energético a lo largo del día no debe superar lo que se gasta. Por tanto, se trata de que la cantidad de calorías ingeridas sea adecuada al nivel de actividad.

El agua como nutriente

Dentro de la nutrición, uno de los temas a los que no se ha prestado suficiente atención es a la hidratación. Una persona puede sobrevivir 3 semanas sin comer pero sólo tres días sin beber. En la actualidad, existe una mayor consciencia de la importancia de considerar el agua como un nutriente esencial para la vida.

Del total de agua que ingerimos, cerca de un 20-25% procede de los alimentos sólidos, mientras que el resto, un 75-80% es aportado por los líquidos. El agua que se consume a través de alimentos y bebidas es absorbida por el tracto gastrointestinal e, independientemente del origen, tiene el mismo valor a efectos de hidratación. Lo importante, por tanto, no es el origen del agua sino la cantidad total contenida en el alimento o bebida ingerido.